Cuando se habla de escuelas infantiles, de niños y niñas de edades comprendidas entre los cero y los tres años, se tiende a pensar que no es factible llevar a cabo actividades con lengua inglesa por la corta edad de los pequeños.
Para conseguirlo, el inglés se ha de tratar de manera global e inmersiva, ha de estar plenamente incluido en las rutinas de los niños; los momentos como el juego, las interacciones, la comida o cantar canciones se convierten en tiempo significativo para tomar contacto con el idioma:
El hecho de escuchar el inglés en todos los espacios de aprendizaje crea un buen clima para desarrollar un sentimiento de proximidad con la lengua.
La etapa de educación infantil es un buen momento para empezar a experimentar con el aprendizaje de otros fonemas e introducir la lengua inglesa en las aulas, no para aprender el idioma sino para familiarizarse con él, hecho esencial en el futuro de cada niño ya que, cada vez más, somos personas más internacionales y los idiomas son imprescindibles para desarrollar ciertas tareas.
La comunicación y los lenguajes son una puerta abierta al mundo.